miércoles, 17 de diciembre de 2014

Natalie Portman asegura que nadie quería trabajar con ella después de Star Wars


Tras la muerte de Mike Nichols el pasado noviembre, la revista New Yorker prepara un número especial dedicado al cineasta con declaraciones de actores y técnicos que han colaborado con él a lo largo de su carrera. Una de ellas es Natalie Portman, con quien trabajó en 2001 en una puesta en escena de Chéjov. La actriz recuerda esa época y cuenta cómo el director la ayudó cuando nadie quería trabajar con ella.

Las críticas a Star wars: Episodio II - El ataque de los clones calificaron a Natalie de “niñata quejica” y se despacharon con ella y con su intervención en la película sin piedad. En sus propias palabras: “Star Wars llegó aproximadamente en la época de La gaviota. Todo el mundo pensaba que era una actriz terrible. Estaba en la película que más había recaudado de la década y ningún director quería trabajar conmigo”.

“Mike escribió una carta a Anthony Minghella”, continúa la israelí, “diciendo: `ponla en Cold Mountain, respondo por ella´. Y Anthony me pasó a Tom Tykwer, quien me pasó a los Wachowski. Trabajé con Milos Forman unos años después...”. Para el alemán rodó Truth en 2004, para los hermanos de Matrix, V de Vendetta en 2005, y para el checo protagonizó la coproducción con España Los fantasmas de Goya en 2006.

La carta de Nichols a Minghella cambió por completo la carrera de Portman, ya que su papel en Cold Mountain fue el primero con el que obtuvo reconocimiento. Tras esa intervención, consiguió buenas críticas por aparecer en Algo en común, de Zach Braff y más adelante comenzó una etapa muy floreciente con V de Vendetta. Con Nichols volvió a trabajar en 2004 en la adaptación del libreto teatral Closer.


No tuvo que pasar mucho más tiempo hasta que consiguió su Oscar a la Mejor Actriz principal en 2010 por su encarnación de una bailarina atormentada en El cisne negro, de Darren Aronofsky. Hoy en día su reputación es tan intachable que cuesta recordar aquella época cuando las críticas se cebaban con ella y despreciaban sus posibilidades ante la cámara.