domingo, 29 de enero de 2017

J. A. Bayona, un soñador en busca de la verdad


Un par de películas le bastaron a J. A. Bayona para que se le adjudicase la etiqueta de 'rey Midas' del cine español. Una hazaña que no tiene nada de sorprendente atendiendo al impacto comercial de ambos filmes. Si con 'El orfanato' (2007) recaudó cerca de 80 millones de dólares en todo el mundo cuando la inversión en la cinta fue de 4,5 millones de euros, con 'Lo imposible' (2013) pulverizó todas las previsiones al amasar más de 180 millones de dólares. El largometraje, que recreaba el tsunami que asoló la costa del Sudeste Asiático en 2004, se convirtió en su día en el más taquillero de la historia del cine español -42 millones de euros ingresados sólo en las salas de nuestro país-, desbancando de tamaño honor a 'Los otros' (Alejandro Amenábar, 2001), aunque posteriormente sería barrido por el fenómeno de 'Ocho apellidos vascos' (Emilio Martínez Lázaro, 2014). Y le abrió las pocas puertas que aún no había conseguido derribar con su deslumbrante debut. Con aquel título, protagonizado por Naomi Watts, Ewan McGregor y Tom Holland, este director catalán de origen andaluz cubrió el circuito que integra la campaña para los Oscar y los productores hollywoodenses le tomaron la matrícula.

Claro que muchos ya habían apuntado su nombre tras ver 'El orfanato'. Fue aquella la cinta que sacó del anonimato a este genio salido de esa inagotable factoría de talento que es la ESCAC (Escuela Superior de Cine y Audiovisuales de Cataluña), cuya pasión por el séptimo arte comenzó a germinar viendo los gigantescos carteles que pintaba su padre en aquellos tiempos previos a la era de la digitalización en los que la brocha seguía siendo un reclamo ineludible para captar espectadores. Había sido la suya una infancia modesta en un barrio conflictivo, el de La Trinidad, en el que imperaban el paro y las drogas. Dejar volar la imaginación era la mejor forma de combatir aquella dura realidad que le circundaba. Corrían los años noventa y la televisión y las salas constituían los mejores refugios para chicos soñadores como él y su hermano gemelo Carlos, hoy actor y DJ. Eran los tiempos de 'Superman', el primer filme del que tiene recuerdos, y de los personajes a los que daba forma el 'rey Midas' de Hollywood, Steven Spielberg. Un cineasta este último de cuya filmografía bebe abundantemente la del español y que ejercerá como tutor de su próxima creación, esa secuela de 'Jurassic World' que se encuentra todavía en fase de pre-producción.

Otro gran soñador como Spielberg fue el que le dio a Bayona la oportunidad que tanto andaba buscando. Curtido en el campo de los videoclips, el catalán era un asiduo del Festival de Cine de Sitges y fue allí donde conoció a Guillermo del Toro cuando éste acudió a presentar 'La invención de Cronos' (1993). Años después de aquel encuentro andaba Bayona enfrascado en una historia que le había servido el guionista Sergio G. Sánchez sobre una mujer que regresa con su familia al orfanato en el que se crió con el objetivo de reabrir sus puertas para dar acogida a niños con problemas mentales. El mexicano, que venía de cosechar un extraordinario éxito con 'El laberinto del fauno' (2006), inyectó dinero en calidad de coproductor, y el resto es de sobra conocido. La película tuvo una extraordinaria acogida y recibió catorce nominaciones a los Goya. Acabó llevándose siete premios, incluyendo el de mejor director novel.

Bayona inauguraba así su vigorosa relación con los 'cabezones'. Cosechó otras catorce candidaturas a los premios que concede la Academia del Cine española por 'Lo imposible', un largometraje en el que además de las formidables dotes de narrador exhibidas en 'El orfanato', hizo gala de una pericia técnica a la altura de los mejores realizadores afincados al otro lado del Atlántico. La película se hizo acreedora de nueve premios Goya, entre ellos el de mejor director, e incluso logró una nominación al Oscar para Naomi Watts en el apartado de mejor actriz.

Muy alejadas en sus planteamientos, 'El orfanato' y 'Lo imposible' compartían un eje, la relación materno-filial que vehiculaba ambas producciones. Bayona optó por completar esta suerte de trilogía con 'Un monstruo viene a verme' (2016), cinta que ha vuelto a situarle en disposición de reinar en la noche más esperada del cine español. Doce candidaturas defiende este largometraje basado en una novela de Patrick Ness sobre la capacidad sanadora de la fantasía a la hora de encarar las situaciones más amargas que presenta la vida. Un relato conmovedor sobre la búsqueda de la verdad y el temor paralelo a que ésta se haga presente que vuelve a poner de manifiesto la capacidad del realizador para revolver los temores del espectador y curar a la vez esos miedos mediante la magia del cine.